Friday, June 03, 2005

REGIMEN INDIANO

BIENVENIDOS TODOS A ESTA PAGINA HECHA POR SEBASTIAN STANKO CON LA COLABORACION DE LUIS SEI FONG

ESTA PAGINA TIENE INFORMACION DE TODO TIPO SOBRE EL RÉGIMEN INDIANO

Los primeros años del siglo XVI significaron también un reajuste de la organización colonial. En 1501 se nombró gobernador de la Española a Nicolás de Ovando, al año siguiente se inició la instalación de colonias en Tierra Firme y en 1503 se creó la Casa de la Contratación. Fray Nicolás de Ovando fue nombrado gobernador de la colonia fundada por Colón para organizarla convenientemente. Llegó a Santo Domingo en 1502 con una enorme flota de 32 buques y 2.500 hombres e inició una administración en la que se perfiló ya nítidamente lo que sería el futuro régimen colonial español. Remodeló totalmente la ciudad de Santo Domingo, a la que dotó de buenos edificios y de un hospital; emprendió unas campañas sistemáticas contra todos los indios rebeldes hasta dominar totalmente la isla; fundó luego numerosas poblaciones (Puerto Plata, Salvaleón, Santa Cruz, Puerto Real, Lares de Guahabá, Santa María de la Vera Paz, etc.); incrementó la agricultura (introdujo muchos cultivos europeos) y la ganadería (se desarrollaron los ganados porcino, bovino, caballar y mular); y además organizó la minería, para lo cual creó las fundiciones reales de oro. Ovando implantó el sistema de explotación indígena mediante el famoso repartimiento, que se impuso por cédula del 20 de diciembre de 1503: "cada cacique acuda con el número de indios que vos (el gobernador) le señaláredes a la persona o personas que vos nombráredes, para que trabajen en lo que las tales personas les mandaren, pagándoles el jornal que por vos fuere tasado; lo cual cumplan como personas libres". El repartimiento originó una gran mortandad indígena, ya que los naturales no estaban acostumbrados a un sistema laboral intensivo. Se recurrió entonces a traer indios de las Lucayas, con idéntico resultado. El Gobernador ordenó también en 1503 el traslado de los indios a poblados, con objeto de facilitar su evangelización y policía (cuidado), además de facilitar su utilización como mano de obra. Otras de sus realizaciones fueron mandar circunnavegar las islas de Santo Domingo y Cuba, y autorizar en 1508 a Ponce de León la conquista de Puerto Rico. El intento de establecer dos colonias en Tierra Firme se hizo con Ojeda y Vicente Yáñez Pinzón. Al primero se le nombró gobernador de Coquibacoa, zona que correspondía a lo que hoy es la península de la Guajira y al segundo de un territorio que iba "desde la dicha punta de Santa María de la Consolación, siguiendo la costa fasta Rostro Hermoso, e de allí toda la costa que se corre al norueste hasta el dicho río que vos posísteis nombre Santa María del Mar Dulce", es decir, parte de Brasil. Pinzón no pudo salir a su gobernación por varias razones, pero sí Ojeda, que fundó en 1502 un fuerte llamado Santa Cruz, en la península de la Guajira. Resultó un fracaso -el territorio era desértico- y sus socios le hicieron prisionero, despoblando el lugar. De esto vino a resultar un largo juicio en el que Ojeda salió reivindicado. La creación de la Casa de la Contratación, en 1503, fue la tercera pieza administrativa. Se trataba de un organismo estatal encargado del comercio, "trato y contrato" se decía, con las nuevas tierras descubiertas (además de América incluía Canarias y Berbería), que pretendía monopolizar para la Corona. Se estableció en Sevilla porque era un puerto interior salvaguardado de los ataques marítimos, donde se podían alistar con comodidad las flotas. La Casa recogía cuanto venía o iba a Indias; oro, algodón y algunos alimentos indígenas al principio, y luego azúcar, plata, cacao, plantas medicinales, colorantes, etc. que transformaba en monetario para la Real Hacienda. Enviaba a Indias alimentos, semillas y plantas cultivables, ganado e instrumentos de labranza, y luego azogue, aceite, vino, telas costosas, hilados y artículos de lujo. También se ocupó de los pasajeros que iban a Indias; desde los altos funcionarios hasta los emigrantes debían obtener el oportuno permiso, quedando así registrados. Para su actividad de control de la llamada Carrera de Indias o comercio marítimo con América, debía buscar los barcos adecuados, los pilotos más expertos y las tripulaciones idóneas. Por eso se vinculó a ella el cargo de Piloto Mayor, un funcionario encargado de examinar a los nuevos pilotos para dar fe de su profesionalidad. Además de estas funciones, la Casa tuvo otras de carácter científico y jurídico. Cuando la realidad americana demostró que la Corona no podía monopolizar el comercio americano, la Casa se convirtió en la gran institución del Estado que fiscalizaba dicho aspecto.





El Consejo Real y Supremo de Indias estaba integrado por ministros, funcionarios y empleados subalternos; había sido creado en 1519 como sección especial del Consejo de Castilla, y desde 1524 fue independiente y tuvo el mismo nivel jerárquico que otros Consejos de la Corona. Sus funciones eran legislativas, administrativas, judiciales y militares, aunque las extendía también al área cultural como lo demuestran las relaciones geográficas e históricas que fueron redactadas bajo su orden.
Como comité legislador, el Consejo de Indias preparaba las cédulas reales o normas dictadas por el rey, opinaba ante él acerca de los proyectos legales por medio de las "consultas", hacía una confección material y registro de esas disposiciones y su reglamentación a través de los '' autos acordados ''.





En sentido estricto, el derecho indiano es el conjunto de disposiciones legislativas o reglas jurídicas que promulgaron los monarcas españoles o sus autoridades delegadas, tanto en España como en América, para ser aplicadas, con carácter general o particular, en todos los territorios de las Indias Occidentales, durante los siglos XVI, XVII y XVIII principalmente, dominados por España.
En sentido amplio, el derecho indiano es el sistema jurídico que se aplicó en América durante los tres siglos de dominación española, en este derecho se comprendían:
· Las normas creadas especialmente para las indias en la metrópoli y en los territorios americanos.
· El derecho castellano, utilizado a falta de disposiciones especiales.
· El derecho indígena, propio de los aborígenes.
Periodizar el derecho indiano es difícil a causa de su carácter casuístico y especial, como difícil es tratar de comprender en toda su complejidad las circunstancias que presidieron el desarrollo de la labor colonizadora de España en América.
Sin embargo, siguiendo sus lineamientos generales, se pueden precisar tres grandes etapas:
· Etapas de formación, que abarca desde las Capitulaciones de Santa fe hasta las reformas de Juan de Ovando (1492-1571).
· Etapa de consolidacón, que se extiende desde las reformas hasta la promulgación de la Recopilación de Leyes de Indias (1571-1680).
· Etapa del reformismo borbónico, que se produce a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX.
B. El real y supremo consejo de indias
Los Austrias potenciaron el sistema de gobierno mediante Consejos, los cuales utilizaron tanto para gobernar determinados lugares, como para manejar materias específicas.
La personalidad de las Indias va apareciendo poco a poco. Así es como en 1514 se autentifican las disposiciones para las nuevas tierras y al año siguiente al comité que entendía de los asuntos indianos (cuyos integrantes eran consejeros de Castilla) se le nombró como Junta de Indias.
El Consejo de Indias es creado por Carlos V el 1º de agosto de 1524, a imitación del Consejo de Castilla, para que entendiera en los negocios administrativos de América. Ejercía plena jurisdicción sobre todo el territorio y sus residentes y tenía capacidad jurídica para ordenar y ejecutar toda clase de ordenanzas, normas y reglamentos que fueran para el bien de su región administrada. Sólo el rey estaba sobre el Consejo de Indias.
Al principio se regía con las ordenanzas del Consejo de Castilla y, gracias a las Leyes Nuevas de 1542 se le consignaron algunas peculiaridades relativas a su funcionamiento, jurisdicción y defensa de los indios.
Estas Leyes Nuevas, especie de Constitución política de nuevo mundo, proclamaron la libertad de los indios, suprimieron la encomienda y regularon la forma de realizar los nuevos descubrimientos territoriales.
En cuanto a sus características esenciales el Consejo de Indias era real por cuanto asesoraba al monarca y actuaba con éste, universal porque conocía todo tipo de materias y le estaban sujetos todos los estados y reinos de Indias y por último supremo ya que por encima suyo no había otro.
El Consejo era itinerante, pues debía moverse de acuerdo con el traslado de la Corte Real, hasta que se instaló por orden del rey en Madrid. La vinculación con el monarca era grande, pues su presidente debía reunirse con el rey para transmitirle las consultas que a éste se formulaban. Los días de trabajo y el horario de funcionamiento estaban intensamente reglamentados.
Con la llegada de los Borbones decayó la importancia de ésta de las pocas instituciones que más influyeron en los destinos de la América Española. En 1778 se declaró que había cumplido con su misión fundamental, que era, en la intención del que lo instituyó, la propagación del cristianismo y de la cultura española. Una de las causas del bien producido fue la aplicación de las disposiciones de este Real Consejo.
1. Integrantes del Consejo de Indias
a) Presidente
Cargo de gran importancia, al que iba unido un salario adecuado. Le correspondía, entre otras cosas, presidir las sesiones, distribuir a los consejeros en salas, distribuir los expedientes, entrevistarse semanalmente con el monarca, etc.
b) Consejeros letrados (8)
Debían ser personas aprobadas en costumbres, nobleza y limpieza de linaje, temerosos de Dios, y escogidos en letras y prudencia. Su autoridad jurídica y moral les daba gran peso a sus opiniones, que el monarca por los común respetaba.
c) Fiscal
Debía velar por los intereses de la Corona tanto jurisdiccionales -en especial frente a la iglesia- como hacendísticos; se les encargaba asimismo, la defensa de los indígenas.
d) Secretarios (2)
A estas personas se les distribuían los asuntos relativos a los negocios y materias tocantes al estado, gobierno y gracia, hacienda y guerra y otros cualesquiera así eclesiásticos como seculares que no fueren pleitos de justicia entre partes, visitas ni residencias.
e) Relatores (2)
Se les encargaba particularmente los memoriales de los pleitos, visitas y residencias; debían poner el Consejo al corriente de los asuntos en que había pleitos entre partes.
f) Tesorero
Le correspondía cobrar y recaudar todas y cualesquier condenaciones que en el Consejo se hicieren y aplicaren.
g) Contadores (2)
Les correspondía revisar las cuentas del propio Consejo, las de la Casa de Contratación y las de los oficiales reales enviadas desde las Indias. Intervenían también en el envío de contadores a las Indias para revisión de cuentas y llevaba razón de los gastos extraordinarios que el rey permitía hacer en América.
h) Gran chanciller
Persona encargada de custodiar el sello real con el que se autenticaban las resoluciones emanadas del Consejo. Llevaba también, el registro de las reales provisiones que se dictaban.
i) Cosmógrafo cronista
Tenía a su cargo el estudio de las rutas y navegación a las Indias y debía dar clases de acuerdo a las pretensiones del Consejo y la Corona.
j) Cronista
Cargo destinado a mostrar a los consejeros la historia civil y natural de las Indias.
k) Alguacil mayor
Este cargo aparece como consecuencia de existir análogo cargo en los Consejos de Inquisición, Órdenes y Hacienda y existe para la ejecución de lo que les fuere ordenado.
l) Consejeros de capa y espada (2)
Cargo agregado en 1604 para satisfacer necesidades militares.
2. Funciones del Consejo de Indias
a) Sala de gobierno
El Consejo tenía a su cargo las reuniones plenarias en que se oían las relaciones que hacían los secretarios de los diversos expedientes que llegaban sobre asuntos de gobierno temporal o eclesiástico y proponer al rey los candidatos para los puestos indianos.
b) Gobierno temporal
El Consejo tenía a su cargo el examen prioritario de las cartas de los virreyes y audiencias que de las Indias y de la Casa de Contratación de Sevilla se escribieran. El consejo llevaba la alta dirección en materia política respecto de las Indias. La división política y administrativa de las Indias asi como la determinación de la jerarquía de oficios que le correspondía a cada territorio era de injerencia del Consejo.
c) Sala de justicia
El Consejo de Indias era el tribunal superior respecto de todos los territorios americanos y filipinos, es decir, se limitaron sus facultades jurisdiccionales que quedaron restringidas a los asuntos de mayor trascendencia. En segunda instancia conocía de las apelaciones respecto de materias civiles y sentencias criminales dictadas por la Casa de Contratación.
d) Gobierno espiritual. Derecho de presentación
El Consejo tenía una serie de atribuciones en la relación a la Iglesia.
e) Junta de Guerra
Reunión periódica donde se trataban asuntos bélicos.
f) Junta de Hacienda
El Consejo recibía atribuciones del monarca en materia de hacienda. Sus funciones eran velar por el desarrollo y fomento de la Real Hacienda y asegurar la corrección en las actuaciones de los oficiales reales.
g) Junta o Consejo de Cámara o Cámara de Indias
Entendían todo lo relativo a la proposición de candidatos a al rey, a la merced y a las gracias.




Fichas Bibliográficas

1. Castillo, José. Las costumbres y el derecho, México, SEP, 1983. (Col. Sepsetentas, núm. 107).
Corripio Ahumada, Fernando. Gran diccionario de sinónimos, 3ª ed., España, Ed. Bruguera, 1979.
Cosío Villegas, Daniel, Historia mínima de México, 2ª ed., México, Ed. Colegio de México, 1994.
Diccionario de la lengua española, 19ª ed, España, Ed. Espasa Calpe, 1970.
Diccionario Jurídico Mexicano, 4 vols., 9ª ed., México, UNAM / Instituto de Investigaciones Jurídicas / Porrúa, 1996.
Dougnac Rodríguez, Antonio. Manual de historia del derecho indiano, México, UNAM, 1994.
Esquivel Obregon, Toribio. Apuntes para la historia del derecho mexicano, México, Porrúa 1985.
Lacroix, Jean, Los elementos constitutivos de la noción de civilización, México, Ed. Hachette, 1986.
Lezama Gameros, Javier, et al. Lexicología Jurídica, México, UNAM / Facultad de Derecho / Sistema de Universidad Abierta, 1995.
Pina, Rafael de, Diccionario de derecho, México, Porrúa, 1965.
Quirarte, Martín. Visión Panorámica de la historia de México, 2ª ed., México, Porrúa, 1994.
Soustelle, Jacques. La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la conquista, 2ª ed., 10ª reimp., México, FCE, México, 1994.



El Archivo General de Indias de Sevilla,Sagrario de la Hispanidad
por Fernando Bruner PrietoC. de la Real Academia de la Historia

Natural es que cada hombre, cada cosa y cada historia lleve el sello individual de su progenitor, de su autor o de su creador. El arca enorme de las glorias milenarias de España así nos lo confirma en todo linaje de empresas, de hechos y de gestas, dentro y fuera de sus contornos geográficos. ¡Todo tallado en piedra de epopeya! Pero de todas sus glorias pretéritas, ninguna como la efemérides universal del Descubrimiento.
Al Descubrimiento sucedió la conquista de todo un Continente; luego, la colonización, población y evangelización del mismo, Después vino la fundación de ciudades, y con ella la división política, administrativa, eclesiástica y notarial de tan extensos territorios. Al caminar de los años –lentos para otras colonizaciones, pero febriles, vertiginosos para España–, el Consejo Real de las Indias, que residía cerca del Rey, ejercía la suprema jurisdicción, el gobierno temporal y gran parte de lo espiritual en todas las Indias; se crearon dos Reinos o Virreinos, nueve Audiencias-Chancillerías y veintinueve Gobernaciones. Para el gobierno eclesiástico había cuatro Arzobispados, veinticuatro Obispados y una Abadía.
En esa parte del mundo que hoy llamamos América, es decir, en todo lo que se había descubierto y poblado hasta 1574, se habían fundado ya doscientos pueblos de españoles, ciudades y villas, con algunos asientos de minas en forma de pueblos. Con ellos y ciertas granjerías se contaban cerca de treinta y dos mil casas de españoles, de los que unos cuatro mil eran encomenderos y el resto mineros, labradores y soldados. Ocho a nueve mil eran las poblaciones o parcialidades de indios, con un total de millón y medio de tributarios, sin contar sus hijos y mujeres, viejos y solteros, ni los pacificados, ni los que se escondían para no tributar, que de todo había. Ese millón y medio de indios se hallaban distribuidos en unos tres mil setecientos repartimientos del Rey y de particulares. Y aún habría que agregar unos cuarenta mil negros esclavos y gran número de mestizos y mulatos.
Esto era, a grandes rasgos, el movimiento humano que el genio de España regía, administraba y civilizaba, como única rectora, en las Indias Occidentales, en aquellos enormes dominios de Castilla, mucho antes de cumplirse el siglo de su descubrimiento.
Si a esta formidable máquina le añadimos la constitución de Gremios, creación de Universidades y Colegios Mayores, fundación de Ordenes religiosas, incremento comercial, agrícola y de artesanía, movimiento de funcionarios, creación de servicios públicos y nuevos y constantes contingentes de viajeros que a Indias pasaban, nos formaremos una idea, sólo aproximada, del acervo de expedientes, documentos, bulas, papeles y cartas de toda índole que forman la Historia retrospectiva de España en América.
Pues bien: este tesoro inapreciable se guarda y se conserva incólume en el Archivo General de Indias, de Sevilla, árbol genealógico del Nuevo Mundo, depósito único, que ha sido posible para España, pero imposible para ningún otro país.
Él constituye la historia gloriosa de los descubrimientos hispanos, de sus atrevidas empresas y de todos aquellos preciosos antecedentes y datos fidedignos acerca de la vida de relación histórica, espiritual, política y administrativa de la metrópoli con esas pujantes naciones que hoy ocupan la enorme superficie geográfica de América.
No cabría en los escasos límites de este artículo historiar el Archivo General de Indias, de Sevilla, en el complicado y heterogéneo contenido de sus fondos, organización, catalogación, distribución por estantes y anaqueles y manejo de los mismos; como tampoco la reglamentación y severísima disciplina de la casa y la fabrica del clásico edificio.
Don Cristóbal Bermúdez Plata, actual director del Archivo, ha publicado –bajo los auspicios del Consejo de la Hispanidad– una erudita y documentada monografía intitulada La Casa de la Contratación, la Casa Lonja y el Archivo General de Indias, que ha venido a rectificar errores e inexactitudes debidos a falta de mejores fuentes históricas, y en la que él fija el fin, relaciones y diferencias de esos «tres famosos Centros que tan eficazmente influyeron en el pasado glorioso de Sevilla». El Sr. Bermúdez Plata, con su máxima autoridad, describe sintéticamente el famoso Archivo de Indias, que él rige con acierto singular; nos enseña el origen vario de los fondos que lo nutren y los tesoros artísticos, manuscritos y bibliográficos que alberga, todo esto avalado por numerosos datos históricos y bibliografía de autores que del mismo Archivo se han ocupado.
Sin embargo, aunque someramente sea, diremos algo sobre el origen de los manuscritos que en él se custodian y cómo pasó a ser Sevilla –denominadora común de la Hispanidad– la guardadora de tan trascendente contenido histórico.
Disposiciones del césar Carlos V, por Real cédula de 1544, y de Felipe II, después, nos hacen ver el afán de los monarcas para que los papeles de Indias pasen al Archivo de Simancas, como así los de la Secretaría de Gabriel de Zayas. Porque, excepción hecha de los de la Casa de Contratación de Cádiz y del Consulado de Sevilla y algunos más, puede decirse que la tosca y famosa Fortaleza se fue nutriendo de papeles de Indias con remesas sucesivas, que continuaron entre los años de 1582 a 1718.
En 1778 se determina la ordenación de todos los documentos indianos allí existentes, y se comisiona para este fin a D. Juan Echeverría y a D. Francisco Solórzano, auxiliados por D. Manuel de Ayala y Rosales, archivero de Simancas (descendiente de ese gran Diego de Ayala, secretario de Estado), para el mejor y más seguro éxito de la ordenación e importancia del servicio.
Fue a Carlos III, el monarca de las grandes empresas nacionales y ultramarinas, a quien se debe la portentosa idea de formar con los legajos de Indias que había en Simancas y en otros Centros un Archivo General, en edificio separado, suntuoso y adecuado, y nombró a D. Fernando Martínez Huete, docto y competente, para que, trasladándose a Sevilla y Cádiz, inspeccionase los archivos y establecimientos públicos con el fin de tomar noticias de cuantos documentos existiesen pertenecientes a América, con el expreso encargo de ver si la Casa Lonja de Sevilla, a la sazón sin uso alguno importante, reunía condiciones para establecer en ella un Archivo General de Indias.
Dificultades varias remitieron un tiempo la resolución real, que luego quedó plasmada en un decreto de Floridablanca, de noviembre de 1781, dando las precisas instrucciones para trasladar desde Simancas a la Casa Lonja de Sevilla todos los papeles de Indias que allí se custodiaban y que estaban reconocidos e inventariados como tales.
Las vicisitudes naturales ocurridas desde entonces, hasta avanzado el siglo XIX, fueron muchas para la adaptación del grandioso palacio herreriano: construcción de la monumental escalera principal, de mármol policromo, obra del arquitecto Cintora, ordenada por Carlos III; solerías y zócalos de mármol blanca, azul y rojo, traídos de las canteras de Málaga; instalación de maravillosas estanterías talladas con maderas de cedro y de caoba, venidas exprofeso de Cuba, &c.
Después, durante los siglos XIX y XX, el Archivo ha ido enriqueciéndose con nuevos fondos procedentes de diversos Centros del Estado, más los venidos de La Habana en 1889, y, por último, en 1930, la aportación valiosísima del archivo del Duque de Veragua, adquirido por el Estado en un millón doscientas mil pesetas.
Más tarde, en época reciente, el Archivo ha ido modernizándose con nuevas obras e instalaciones de estanterías metálicas, artísticas carpetas que guardan unos treinta mil legajos, vitrinas-estantes y muebles especiales para la colocación de mapas y planos, calefacción, &c., que hacen del Archivo de Indias, de Sevilla, el más suntuoso y rico de los establecimientos de esta índole del mundo.
Los 35.797 legajos, que suponen unos cuatro millones de documentos, agrupados en catorce secciones, son la mejor protesta, la más fuerte defensa y poderosa ofensiva contra esa mal cacareada e injuriosa «leyenda negra», que pasó para no volver. Y también el más formidable alegato en favor de España, porque el Archivo General de Indias es más que un rico depósito de documentos históricos: es el sagrario de la Hispanidad, adonde todos, españoles e hispanoamericanos, debiéramos ir en comunión espiritual y material para aportar nuestro grano de semilla ubérrima y ayudar a la rectificación de la historia de España en América.
Complemento del Archivo es su rica Biblioteca especializada, que pasa de los cinco mil volúmenes, todos catalogados, y que constituye un valioso instrumento de consulta histórica y bibliográfica para los estudiosos e investigadores.
Como nota de arte, entre otras, evoquemos el famoso retablo de «La Virgen de los Mareantes», bellísima pintura de Alejo Fernández, que perteneció a la Casa de la Contratación y que preside el Archivo desde el despacho del director. La Madre de Dios –que siempre se nos antojó en esta tabla el simbolismo de la madre España– cobija amorosamente bajo su manto a un grupo de indios, y entre otros personajes, al Rey Católico, Colón, D. Juan Fonseca y algunos pilotos. Así, amorosamente, la gran madre educadora y cristianizadora de América, de nuestra gran familia de naciones, dio ejemplo de protección y de sublime amor humano, sin sombra de odios étnicos, sin la codicia exterminadora de que tan feroces ejemplos han dado otros pueblos que pretendieron superarla en cultura o en caridad cristiana.
Más cosas cabría decir de este riquísimo depósito que abarca la inmensidad de nuestro pasado americano, de esa magna epopeya que duró tres siglos,
Pero nada habríamos dicho si nos limitáramos a contar de su edificio, de renombre mundial, o a reseñar, con cifras que al profano le parecerán exageradas, los cientos de miles de documentos allí archivados, o bien a transcribir la bula de Alejandro VI promulgada para delimitar geográficamente las zonas portuguesa y española en la ruta de las Indias, que allí se guarda, o la carta del Almirante a su hijo Diego... Porque el Archivo de Indias, de Sevilla, no es sólo un arsenal de papeles para ser contemplados como curiosidad de museo, ni su personal de archiveros meros guardianes o custodios de los mismos.
El Archivo de Indias tiene una finalidad que cumplir, científica y práctica a la vez, y la cumple ambiciosamente, prácticamente. Para que esa pléyade de sabios y estudiosos de ambos mundos que por allí pasaron hayan podido cumplir su misión investigatoria y publicado sus obras, han ido antes de avanzada los funcionarios del Archivo en una labor ingente, ardua, continua y ordenada.
El actual director, Sr. Bermúdez Plata, es el primer investigador, el primer estudioso. Eficazmente secundado por los celosos archiveros Sres. De la Peña, Cámara, Jiménez Placer, Srtas. Herráez y Carmen Villanueva y D. Antonio Matilla, ha dado ya a la publicidad el primer volumen del «Catálogo de Pasajeros a Indias», con copiosos índices onomásticos, geográficos y de maestres de naos, que va de los años 1509 a 1534. Dentro de breves días aparecerá el volumen segundo, que abarca los años de 1535 a 1538, inclusive. Esta obra monumental, que podrá constar de setenta o más volúmenes, se publica bajo los auspicios económicos del Instituto «Gonzalo Fernández de Oviedo» del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y es una de las vehementes aspiraciones del director del Archivo.
Otras actividades de utilidad pública realiza el personal del Archivo: la catalogación de los artículos de su valiosa colección de revistas y su colaboración asidua en los Anales de la Universidad, publicando las papeletas de los documentos que forman la Sección 9ª (Papeles del Estado), avaladas con índices que vienen a ser nuevos catálogos.
* * *
En este ambiente austero y silencioso del Archivo de Indias es donde se requiere la presencia de las juventudes estudiosas de España e Hispanoamérica, para que, a través de sus viejos legajos –siempre jóvenes–, haga una trascendente tarea de hispanidad. Vivimos una hora decisiva, «siéntense sordos ímpetus en la entraña del mundo», dijo el vaticinio profético de Rubén. Apretémonos, pues; unámonos todos los que formamos esa cadena, de simpatías conmovedora que nos unen en haz de sensibilidad única a ciento veinte millones de hombres que nos entendemos en un mismo verbo y rezamos a un mismo Dios. Ningún medio más eficaz que la mano de la Historia para rectificarla, al lado de la verdad, que está allí, diáfana y serena, en el Archivo de Indias, árbol genealógico del Nuevo Mundo, sagrario de la Hispanidad.


Las instituciones y personas que gobernaron a la Nueva España durante la colonia fueron las siguientes, en orden de importancia:
El rey. A lo largo de toda la historia colonial el rey de España fue la autoridad suprema. En la época de la conquista de México el monarca en quien recayó la responsabilidad efectiva del gobierno fue el emperador Carlos I de España y V de Alemania. Su política fue fundamentalmente absolutista, es decir, concentrando en la corona poder absoluto, de manera que la voluntad real no tenía límites legales y constituía la ley suprema. Los reyes gobernaron, pues, a México desde España basándose en los informes que recibían, interviniendo personalmente en raras ocasiones ya que delegaron la autoridad en instituciones que actuaban en su nombre. Jamás un rey de España visitó México ni ninguna otra de las colonias españolas en América
El Real y Supremo Consejo de las Indias. Fue la autoridad subordinada de más alta categoría creada por el rey para gobernar las colonias en América, con un grupo de ministros nombrados por él. Las funciones del Consejo de Indias abarcaban toda clase de asuntos, incluso los relativos al aspecto administrativo y financiero de la Iglesia en las colonias. Las decisiones, sentencias, leyes y acuerdos del Consejo representaban de la manera más directa la voluntad real, y como el rey, el Consejo gobernaba desde España, donde tenía su asiento. La autoridad del Consejo era, pues, enorme y comprendía, para decir en términos actuales, la correspondiente a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.
La Audiencia. Durante La Conquista y su consolidación fue Hernán Cortés quien gobernó en la Nueva España, sin embargo muy pronto el rey lo privó de su autoridad al establecer un órgano gubernamental superior que se llamó la Audiencia de México. Este órgano, como el Consejo de Indias, estaba integrado por varios magistrados llamados oidores, fungiendo uno de ellos como presidente de la Audiencia. En términos generales, las funciones de este órgano eran una mezcla de poderes, porque no sólo gobernaba en lo político y en lo administrativo, sino que también era un tribunal superior en asuntos civiles y criminales.
En la Nueva España hubo Audiencia antes de la creación del cargo de virrey, y en ese tiempo fue la autoridad más alta de la colonia, aunque, desde entonces, su poder no incluía asuntos militares, ya que estos correspondían al Capitán General (ejercido en un principio por Hernán Cortés) ni asuntos relativos a la hacienda y los impuestos, que estaban al cuidado de funcionarios llamados oficiales reales. El gobierno de la primera Audiencia fue desastroso por los terribles abusos que cometieron los oidores, al grado de que estuvieron a punto de provocar una rebelión. La segunda Audiencia, en cambio, fue ejemplar, de ella formó parte don Vasco de Quiroga que después fue obispo de Michoacán y un gran benefactor de los indios de esa región.
Además de la Audiencia de México existió la que se llamó Audiencia de la Nueva Galicia, o sea la de Jalisco. Residía en la ciudad de Guadalajara y era subordinada de la Audiencia de México. Ambas se mantuvieron a lo largo de toda la historia colonial.
El virrey y otros funcionarios. La pésima administración y desmanes de la primera Audiencia, entre otros factores, mostró la necesidad de que residiera en México un funcionario que representara en la colonia a la persona del monarca. El título que se le dio a ese funcionario fue el de virrey, palabra que, precisamente, quiere decir el que está en lugar del rey. Los poderes y facultades del virrey fueron muy amplios. En él se depositó toda la acción gubernamental y administrativa de la colonia que se había concedido a la Audiencia, y ésta quedó a ese respecto como un órgano que auxiliaba al virrey, puesto que éste era el presidente titular de la Audiencia. Sólo en los casos en que faltaba el virrey por muerte u otra circunstancia, la Audiencia recobraba provisionalmente su poder mientras el nuevo virrey tomaba las riendas del gobierno. El poder de la Audiencia como tribunal de justicia quedó intacto, porque en esos asuntos el virrey no tenía facultades. El virrey, además, ostentaba el cargo de capitán general y era el jefe supremo en asuntos militares. En una palabra, el virrey fue la autoridad local suprema y su poder subsistió durante todos los años de la historia colonial. Del virrey dependían una multitud de empleados y autoridades subalternas por medio de las cuales gobernaba el enorme territorio bajo su mando. De esas autoridades las más importantes fueron los alcaldes mayores y los corregidores, que residían en las principales ciudades de provincia. En la época final de la colonia, las extensas regiones del norte del virreinato fueron sujetas a gobiernos especiales llamados Comandancias de las Provincias Internas, y además todo el territorio de la colonia fue dividido en porciones que se conocían con el nombre de Intendencias. Los funcionarios que gobernaban las nuevas entidades le restaron poder a los virreyes, aunque éste fuera de todos modos el jefe supremo.
Visitadores. Eran enviados del rey, investidos de gran autoridad y su labor era la de inspeccionar y revisar la conducta de las autoridades,virrey incluido, y de imponer suspensiones y penas. Generalmente los visitadores eran enviados cuando ocurrían alborotos graves que alteraban la tranquilidad y el orden públicos, cuando había sospecha de malos manejos financieros, o cuando estaba en peligro la fidelidad de la colonia al rey, como en el sonado caso de la llamada "Conjuración del marqués del Valle" que fue el intento del hijo de Hernán Cortés y de un grupo de encomenderos ricos de separar la Nueva España para convertirla en un reino independiente o cuando José de Gálvez, villano visitador se encargó de la expulsión de los jesuitas.
Juicio de residencia. Más que una institución era una instancia y consistía en una investigación pública acerca del modo en que un empleado o un funcionario había desempeñado su cargo, particularmente acerca del manejo de la hacienda. En casos importantes, como eran los relativos al gobierno y honradez de los virreyes, la investigación la llevaba a cabo un juez especial enviado desde España. El juicio se llamaba de residencia, porque se llevaba a cabo en el lugar en que había residido el funcionarío enjuiciado y porque no se podía ausentar de él sin dejar un apoderado que respondiera a los cargos.
Ayuntamientos. A las ciudades y pueblos se les reconocía personalidad como entidades independientes en todo lo relativo a sus intereses particulares. Para la representación legal y administración de esos intereses las ciudades o pueblos tenían unos funcionarios y empleados que, reunidos en un cuerpo de gobierno, tomaban el nombre de ayuntamiento, porque esta palabra significa, precisamente junta o reunión de personas. A los ayuntamientos, pues correspondía resolver, reglamentar y ejecutar todo lo concerniente a la vida de la ciudad y a su desarrollo físico. Es imposible enumerar la multitud y gran variedad de asuntos que caían bajo el gobierno del ayuntamiento, pero para dar una idea de ello pueden decirse que, en términos generales, eran los que hoy corresponden a los gobernadores actuales.
Puesto que la ciudad de México era la mayor y principal de todas las ciudades de la Nueva España, su ayuntamiento también gozó de igual preeminencia. Pero a este respecto es muy necesario subrayar el otro motivo de su importancia en la vida de la colonia. En efecto, como el ayuntamiento era una autoridad que no procedía directamente del rey, sino que era de origen local y representativa de los colonos, inevitablemente se convirtió en el órgano defensa de los intereses de aquéllos en la creciente pugna con los intereses cada vez más absorbentes de la corona. Y fue así que, encabezando a los ayuntamientos de las otras ciudades, el de México adquirió una fuerza política y social a cuyo amparo se incubaron los anhelos de libertad y de independencia



INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo, hemos tratado de englobar lo más importante con respecto a; cómo era la sociedad colonial, (1600 - 1810), y la organización, al terminar de leerlo se dará cuenta de que la organización de ese tiempo, era muy parecida a la de nuestros tiempos, aunque con diferentes nombres, pero los cargos tienen las mismas funciones.
Así podrán comprender por qué nuestro país está organizado de esta forma y no de otra, y también conocer el por qué de muchas cosas, que quizás ahora parecen muy obvias, pero en ese tiempo causaron más de un dolor de cabeza a los organizadores, de este extenso territorio.
· Administración colonial la casa de contratación
En 1503, el natural desarrollo del comercio de ultramar indujo a concentrarlo en Sevilla, en ese entonces la capital comercial del reino de Castilla. A tal fin obedeció la fundación de la Casa de Contratación, con la cual comienza a aplicarse en América es sistema de Monopolio. Por la Casa de Contratación debía pasar todo el comercio de las Colonias, de tal forma que solo por su intermedio podían negociar los mercaderes de América con los de España, fue a la vez aduana, tribunal de comercio, almirantazgo, escuela náutica, oficina de emigración, centros de estudios geográfico, almacén y mercado.
La casa tenía numerosos funcionarios, entre ellos un presidente, un piloto mayor, un contador, un juez, dos oidores, una alguacil mayor, varios carceleros, un capellán, etc. Todos ellos estaban sometidos a diversas prohibiciones, como la de comerciar con América y hasta escribir cartas de recomendación sobre asuntos comerciales, a fin de evitar que crease intereses en los asuntos de Indias. Los tres primeros pilotos de la casa fueron hombres tan notables como Americo Vespucio, Juan Díaz de Solís y Sebastían Cabot...
La Casa de Contratación tuvo atribuciones políticas especialmente en el orden fiscal, jugó un papel importante en el ramo de la administración comercial y judicial y, además, se constituyó en un impulsor poderoso para el estudio de la geografía americana y de la ciencia náutica de la época. Para el cumplimiento de las citadas atribuciones se fueron
agregando, a lo largo del siglo XVI, una serie de nuevas normas a las ya establecidas en 1503.
Entre 1510 y 1511 las funciones de este organismo adquirieron una mayor especificidad en cuanto a la organización de expediciones colonizadoras, revisión de las naves, vigilancia sobre las mercancías y supervisión de los bienes de personas fallecidas en América.
También se encargó a la Casa la inspección y orientación de los emigrantes al Nuevo Mundo, de modo que no pasasen a Indias "individuos indeseables" (judíos y moros, entre otros).
El cometido más conflictivo de la Casa de Contratación, en cuanto a sus competencias, fue la intervención en los temas judiciales, pues se confundía con las jurisdicciones otorgadas a las Audiencias americanas y al Consejo de Indias, creado en España en 1524. En 1539 se
dictaron las ordenanzas que fijaron la ingerencia de la Casa en materia judicial reservándole las causas civiles y las derivadas del tráfico comercial con las colonias.
Esta institución mantuvo también atribuciones hacendísticas a través de la cobranza y administración de determinados gravámenes sobre el tráfico marítimo. Por ejemplo, la avería fue un impuesto, vigente desde 1518, destinado a sufragar los gastos originados por el mantenimiento de buques de guerra en la ruta de Indias, para de esa manera proteger
a los navíos mercantes que trasladaban las riquezas de América hacia la península.
Los aspectos científicos y náuticos de la navegación al Nuevo Mundo fueron una preocupación más de este organismo, interesado en conocer todos los detalles de los viajes y descubrimientos de ultramar.
En 1508 se creó el cargo de piloto mayor, cuya misión consistía en preparar a los tripulantes para la dirección de navegaciones a Indias y examinar a todos aquellos que pretendiesen pilotar una nave rumbo a América. Especial interés tuvo la confección de cartas de marear con los nuevos territorios y rutas descubiertas; al igual que la fabricación y
reparación de instrumentos náuticos. Como un paso más de esta labor capital, en 1552 se implementó la Cátedra de Cosmografía y Náutica que convirtió a la Casa en la primera y más importante escuela de navegación de la Europa moderna, resaltando el carácter científico de la misma.
· ¿Qué fue el Consejo de Indias?
Para el gobierno de los reinos de la América creó Fernando el Católico un organismo especial en 1511. tal fue el Consejo de Indias, que fue reorganizado en 1524 por Carlos V, quien le dio su composición definitiva sólo en 1542.
Lo formaban un presidente, varios consejeros letrados, un fiscal, dos secretarios, tres relatores, un escribano, etc., todos los cuales según dice la ley, debían ser personas Aprobadas en costumbres, nobleza y limpieza de linaje, temerosas en Dios y escogidas en letras y prudencia. No tardó en darse preferencia a los funcionarios que habían servido en las Indias y tenían, por lo tanto, experiencia en los asuntos Americanos.
El consejo residía en la corte, sus sesiones eran secretas, sus resoluciones no tenían apelación y debían ser cumplidas por todos los funcionarios de Indias, cualquiera que fuese su jerarquía, la valides de sus acuerdos requería la firma del monarca.
El consejo de Indias poseía valiosos archivos donde se reunían cuidadosamente todos los documentos y libros sobre las Indias. Un cronista tenía la misión de escribir la historia política y natural de aquellos países, siendo el famoso Antonio de Herrera el primero que desempeño el cargo.
Un cosmógrafo anunciaba los eclipses, dibujaba mapas y fijaba los derroteros de las expediciones.
Las atribuciones del consejo de Indias.
El consejo tenían tan variadas atribuciones que en él se confundían todos los poderes del estado.
· Atribuciones Administrativas: Proponer al rey, los altos funcionarios seculares y eclesiásticos de las colonias, ejerciendo en este último caso, el derecho de patronato de que disfrutaba aquel, y servir de cuerpo consultivo sobre las cuestiones de Indias.
· Atribuciones Legislativa: Dictar las leyes y reales cédulas destinadas a regir en las colonias las leyes dictadas por el consejo formaron mas tarde la monumental legislación conocida con el nombre de recopilación de leyes de Indias.
· Atribuciones Judiciales: Servir de Tribunal Supremo en todos los pleitos de importancias fallados por las audiencias o por la Casa de Contratación; resolver los juicios de residencia y autorizar la promulgación de las Bulas y breves Pontificios (derecho de exequátur).
Como se ve, la autoridad del consejo se extendía tanto sobre la administración y justicia de las colonias, como sobre las autoridades eclesiásticas, esto ultimo en razón de las regalías o derechos reales de patronato y exequátur.
· ¿Qué es una real cédula?
En la cancilleres castellana era un documento con fuerza de mandato, firmado por el monarca, que subsistió sólo hasta la época de los Borbones (siglo XVIII). Mediante ellas se otorgaban gracias, mercedes o providencias y se reconocían deudas u otras obligaciones.
· ¿Qué es el Real Patronato?
Relaciones entre la Iglesia y el Estado:
Patronato.
Los reyes Católicos, no obstante su piedad y celo religioso, trataron desde un comienzo de mantener su preponderancia sobre la Iglesia de sus Estados.
En 1501, el Papa Alejandro VI les concedió el Patronato o Derecho de los soberanos a actuar como Patronos de la Iglesia española, que dependió así de ellos en lo referente a las temporalidades o bienes, y a las personas.
De acuerdo con el Patronato, que siempre fue celosamente defendido por los Monarcas, estos proponían al Papa a los sacerdotes aptos para los cargos eclesiásticos de América (Arzobispos, Obispos y prebendados), correspondiendo al Papa extender los nombramientos. Tal derecho se fundamentaba en el trabajo de evangelización de las Indias, que los reyes habían tomado a su cargo, y en la fundación y dotación de Iglesias por cuenta del Estado.
Dentro de los amplios derechos reales involucrados en el Patronato, sin autorización del Rey no se podía elegir en América, Iglesias, Monasterios ni Hospitales; no podían pasar eclesiásticos a las Colonias sin darse a conocer en ellas las Bulas Pontificias. Esto último era el exequátur.
La concesión de tales facultades al Estado español, fue considerada como un acto de condescendencia de la santa sede en beneficio de los soberanos españoles, que tanto hacían por la defensa y difusión de la fe Católica.
· ¿Qué son los virreinatos? ¿Qué funciones tenían?
A fin de regularizar la administración de las Indias y poner fin a los abusos y reyertas de los conquistadores, creo Carlos V los virreinatos.
El primer virreinato otorgado en América recayó en don Cristóbal Colón como parte de las concesiones que la corona le hizo en las Capitulaciones de Santa Fe, antes de iniciar su primer viaje rumbo a las Indias. Sin embargo, el virreinato colombino fue de corta duración, extinguiéndose definitivamente en 1536. En cambio, se establecieron en 1535 y 1543 los dos grandes virreinatos de Nueva España y del Perú, unidades que subsistieron durante todo el período colonial.
El virreinato estuvo encabezado por la figura del virrey, representante personal y especie de alter ego del monarca en las Indias. En los primeros tiempos el nombramiento de virrey se hacía de por vida; luego dicho mandato se limitó a tres años y más tarde se extendió gradualmente hasta los cinco años.
En su capital, los Virreyes poseían una corte fastuosa, imitación de la corte del monarca. Se le daba los títulos de clarísimo y excelentísimo.
Los reyes de la Casa de Austria escogieron a los virreyes entre los miembros de la Nobleza española. Entre los del siglo XVI sobresalieron en México Antonio de Mendoza, Luis de Velasco y el Conde de Monterrey, y en el Perú el propio Antonio de Mendoza y Francisco de Toledo.
Los virreyes no podían contraer matrimonio en el país bajo su mandato, ni adquirir propiedades, ni comerciar, servir de padrinos, a fin de evitar que creasen intereses y relaciones que podrían haberlos desviado del fiel cumplimiento de su deber.
Las atribuciones del virrey eran amplias y variadas: como gobernador tenía a su cargo la administración del Virreinato; como capitán general mandaba a al ejercito y la escuadra; como vicepatrono de la Iglesia, lugarteniente del soberano era el protector nato de la institución; como presidente presidía el tribunal de la real audiencia, el que a su vez le servía de consejero, y como superintendente de las finanzas, controlaba la percepción de los impuestos.
A pesar de lo dicho anteriormente, se desprende que los virreyes no gozaban de tanta autoridad como sería de suponer, pues debían contar con la real audiencia, la cual podía hacerles observaciones hasta tres veces sucesivas sobre el mismo objeto, y, en caso de no ser odias, dirigirse al consejo de Indias, que resolvía definitivamente. No obstante su calidad de vicepatrono de la Iglesia, el virrey tenía en realidad escasísima influencia en los asuntos eclesiásticos, pues los monarcas se reservaron celosamente los nombramientos de Obispos y Curas.
Fueron frecuentes los conflictos entre los Virreyes y las Audiencias o entre los virreyes y Obispos, como fruto de la interdependencia entre las autoridades coloniales.
Debido a la dimensión de América, una de las reformas de los Borbones fue dividirla en dos virreinatos más. Virreinato de Nueva Granada, este fue instaurado el año 1717, su capital era la ciudad de Santa Fe de Bogotá, este virreinato corresponde mas o menos al de la actual Colombia y Panamá.
El otro virreinato fue el de Buenos Aires, este fue organizado en 1778, su capital fue uenos Aires.
· ¿Qué son las Reales Audiencias?
Los más altos Tribunales de Justicia eran las Reales Audiencias. Eran tribunales reales formados por un número variable de oidores o ministros y un regente, que eran presididos por el Virrey o por el gobernador.
· Atribuciones Judiciales: La real audiencia conocía de los juicios civiles y criminales, excepto de los que caían dentro de los fueros eclesiásticos, militar o comercial, los cuales correspondían, respectivamente, a las autoridades eclesiásticas, al capitán general y al consulado o tribunal de comercio.
De los fallos de la Real Audiencia, se podía apelar ante el consejo de Indias, siempre que se tratase de asuntos por más de $6000
· Atribuciones Administrativas y Políticas: Las audiencias poseían el derecho y la obligación de examinar las ordenanzas, los reglamentos y decretos del respectivo Virrey o Capitán General. Si este fallecía en el cargo, lo reemplazaba interinamente el oidor más antigua.
· Otras Atribuciones: Correspondía también a las audiencias conocer en determinados juicios eclesiásticos y de tener las Bulas que considerasen atentatorias al derecho de Patronato. Los agravios por las resoluciones del virrey o del gobernador podían apelar ante la audiencia, si esos funcionarios se extralimitaban en sus facultades, estas debía llamarles la atención y en caso de no ser oías, dar cuenta al soberano. Por esto, fueron frecuentes los conflictos entre los Gobernadores y la Real Audiencia.
· Los Cabildos
Los conquistadores implantaron en América las instituciones municipales que existían en Castilla desde la edad media. En estas instituciones, cabildos o ayuntamientos, se había encarnado el espíritu profundamente democrático del pueblo español.
Apenas fundaban una ciudad, los conquistadores formaban Cabildos, lo que a los vecinos les daba todos los derechos y franquicias de Castilla. Así se sentían más seguros, más libres para obrar, más atrevidos y consientes, de sus derechos, frente a la corona. Así, el Cabildo de Veracruz, confió en la autoridad de Cortés, y los magníficos y muy nobles señores del cabildo de Santiago nombraron a Valdivia Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor.
En los Cabildos actuaba la soberanía popular y sobre todo en los Cabildos Abiertos. En efecto, en casos graves, los cabildos convocaban a todo el pueblo y común para deliberar y resolver. Los primeros Cabildos Abiertos celebrados en Santiago fueron los que en 1541, eligieron gobernador a Pedro de Valdivia. El mas importante para Chile, fue el que designo la primera junta de Gobierno, el 18 de septiembre de 1810.
Composición de los Cabildos:
La composición de los Cabildos, varió según el tiempo y las ciudades. Ordinariamente constaban de seis regidores, y de dos alcaldes ordinarios, uno de encomendero y otro de moradores.
Alcaldes y regidores formaban el núcleo principal del Cabildo, aunque también pertenecían a la Corporación de los siguientes miembros: el procurador de la ciudad, que representaba a los vecinos ante el Cabildo; el mayordomo, que tenía a su cargo los caudales de la corporación; el escribano o secretario, que levantaba actas de las sesiones; el alguacil mayor, que era el jefe de policía y alcaide de cárcel; el alférez real, que tenía a su cargo las guardas del estandarte de la ciudad; el fiel ejecutor que velaba por el cumplimiento de los precios os aranceles que estaban sujetos a los comerciantes y artesanos; el alarife o director de obras públicas de la ciudad, encargado del trazado de calles y del reparto de las aguas.
Auxiliaban es sus funciones al cabildo otros individuos, como el pregonero que gritaba en la plaza y en ciertas esquinas los acuerdos del Cabildo; el portero , que llamaba a los cabildantes a sesión; el verdugo o ejecutor de la justicia, que actuaba en la plaza de armas o en la calle pública.
Solo tenían voz y voto en el cabildo, los alcaldes, los regidores, el alguacil mayor, el alférez real, y el fiel ejecutor.
Designación de los Cabildos:
El requisito esencial para ser miembros de los cabildos, era el de vecindad en el lugar, fuera de no ser sordo y justamente mudo, ni indigno del cargo.
El cabildo se autogeneraba, ya que al finalizar cada año, el cabildo que fenecía designaba a los alcaldes y regidores que debían formar el del años siguiente, los electos debían ser confirmados por el gobernador. Posteriormente algunos cargos como: los de los alcaldes, alférez reales, fiel ejecutor, y alguacil mayor, fueron vendidos en remate público, a fin de acrecentar a las arcas reales. Estos cargos adquiridos por compra eran rentados y vitalicios, mientras los que siguieron de elección del Cabildo fueron consejiles y anuales.
Las múltiples atribuciones del cabildo:
Las facultades del cabildo fueron tan variadas que se ha llegado a hablar de los 50 brazos del Cabildo, y a decir que Cabildo de las grandes ciudades fueron como los núcleos de los futuros estados republicanos.
· Judiciales: Los alcaldes ordinarios eran jueces de primera instancia que administraban justicia en los civil y en lo criminal, en aquellos casos no afectos a otros tribunales.
De los fallos de los alcaldes ordinarios, se podía apelar ante el Cabildo, cuando la cuantía no pasaba de 60000 maravedises, y en este caso la nueva sentencia era inapelable. Si se trataba de sumas mayores, la apelación debía entablarse ante la real audiencia.
Los alcaldes de la hermandad, tenían a su cargo en las Colonias, como en España, la policía de los campos. Formaban parte de los Cabildos y debían juzgar los delitos y los crímenes que se cometían fuera del recinto de la ciudad, pudiendo condenar a la pena de muerte.
Los alguaciles mayores de las ciudades intervenían también en la administración de la justicia, cumplían las ordenes de prisión dictadas por los alcaldes ordinarios. Tenían el privilegio de poder entrar con espada a los Cabildos.
Por lo demás pertenecía al Cabildo el rollo o árbol de justicia, así como la cárcel, situada siempre en un edifico vecino al suyo. Esto no impedía que muchos delincuentes se sustrajeran al castigo, haciendo uso del derecho de asilo que gozaban Iglesias y Hospitales.
· Militares: En los primeros tiempos de la conquista, los vecinos de las ciudades, tuvieron la obligación de tomar las armas y formar milicias, destinadas en América a repeler los ataques de los indios o de los Corsarios. En estos casos, el alférez real enarbolaba el estandarte de la ciudad.
· Salubridad: A cargo de los Cabildos estaba el ornato y el aseo de las ciudades. Dadas las ideas de la época en la materia de Salubridad, la higiene privada y la higiene pública, se hallaban en el mayor atraso.
Los Cabildos dictaron diversas disposiciones tendientes al aseo de las calles y la limpieza de las acequias, que en ese tiempo, pasaban a tajo abierto por medio de las calzadas. También reglamentaron el ejercicio de la profesión de médico y el expendio y costo de los artículos de botica.
· Abastecimiento: A los Cabildos correspondieron también importantes funciones destinadas a establecer cierta regularidad económica indefensa de los intereses de los vecinos. Así, el Cabildo fijaba aranceles o listas de precios a los artículos de primera necesidad y tarifas para el trabajo de los artesanos, médicos y sangradores, igualmente fiscalizaban los pesos y medidas por intermedio de los fieles ejecutores.
Para evitar monopolio y especulaciones, el cabildo imponía a los comerciantes la obligación de manifestar sus artículos ante los alcaldes o fieles ejecutores y de ponerlos a disposición de los vecinos, a fin de estos pudieran surtirse de precios justos.
Igualmente los Cabildos llegaban hasta prohibir o limitar la exportación, cuando se notaba escasez es en el territorio. En estos casos a los exportadores se les consideraba traidores a la república.
· Finanzas: Los Cabildos tenían rentas propias: Los propios y los arbitrios.
Los propios: eran aquellos bienes comunales que pertenecían a los consejos, en cuanto personas jurídicas y cuyo producto servía para costear los gastos municipales.
Los arbitrios: eran ciertas contribuciones, multas o derechos que se cobraban por diversos motivos y constituían entradas extraordinarias, que generalmente se invertían en obras de utilidad pública.
· Bienes comunales: Además de los propios existían bienes comunales, que eran usufructuados en común por los vecinos de las poblaciones. Entre ellos estaban, los ejidos o campos situados a las salidas de los pueblos, y usados en común por los vecinos para descargar y limpiar las mieses, sin que nadie pudiese sembrarlos ni plantarlos.
Otro bienes comunales era las dehesas o campos cubiertos de pasto silvestre y destinados al pastoreo de los ganados de los vecinos.
Sin embargo, ejidos y dehesas se fueron transformando en propios, es decir, en bienes privados del Cabildo y destinados a cubrir sus gastos ordinarios.
VII ¿Qué son las gobernaciones?
Las gobernaciones o Capitanías Generales fueron aquellas regiones alejadas de los centros principales, o donde era necesario combatir contra pueblos indígenas irreducibles o contra
corsarios y piratas, fueron constituidas en cuatro capitanías generales: Chile, Venezuela, Guatemala y Cuba.
Al frente de las Capitanías había un gobernador dotado de poderes análogos a los de los virreyes, aunque dependía de estos en ciertos aspectos. Así el Gobernador de Chile tenía como superior al Virrey del Perú, pero podía entenderse directamente con el Monarca cuando lo consideraban conveniente.
El gobernador era también presidente de la Real Audiencia, que le servía de consejo de Gobierno, y Capitán general en cuanto mandaba las fuerzas militares. Para el regían las mismas prohibiciones que para los Virreyes. No fueron escasos los conflictos de atribuciones entre Gobernadores y Virreyes, o entre Gobernadores y Obispos.
IX Las reformas Borbónicas:
Con la muerte de Carlos II -último rey de la dinastía de los Austrias en España- estalló el año 1700 una guerra de sucesión que se debió a la falta de un heredero al trono. Este conflicto involucró a las grandes potencias europeas de la época. Gracias a la alianza con sus parientes de Francia, Felipe V de Anjou pudo hacerse del trono en España (1701), en desmedro de las pretensiones austriacas. Tal estado de cosas fue ratificado en el Tratado de Utrecht de 1713, inaugurándose así los reinados de la dinastía borbónica en España y en su imperio colonial. Los desafíos de la nueva casa monárquica estarán encaminados hacia la recuperación del prestigio y del poder político, muy disminuidos en relación al de las potencias rivales europeas, en especial Inglaterra. A lo largo de todo el siglo XVIII los reyes y ministros destinaron sus esfuerzos a tres grandes objetivos: mejorar la organización interna del imperio, aumentar los ingresos de la corona y reforzar las defensas de todas las posesiones españolas.
Describiremos a continuación las reformas referidas a los ámbitos administrativo, judicial y eclesiástico, excluyendo aquí el aspecto comercial que es analizado en otra parte del programa.Las reformas introducidas por los Borbones, una vez finalizada la guerra de sucesión, modificaron sustancialmente la estructura administrativa encargada de los asuntos americanos. La intención de los reyes de la nueva dinastía era básicamente la de unificar y administrar todo el territorio perteneciente a sus dominios europeos y ultramarinos a través de organismos centralizados, encabezados por personas de su exclusiva confianza.
Para obtener un diagnóstico de la realidad americana, a lo largo del siglo XVIII se enviaron a las Indias una serie de funcionarios a realizar las denominadas visitas. Sus informes constituyeron la base de las reformas implementadas. Una mención especial merecen el rey Carlos III (1759-1788) y sus principales colaboradores, entre los cuales destacan el conde de Florida blanca y José de Gálvez.
Los organismos peninsulares que habían regulado las relaciones entre España y sus colonias entre los siglos XVI y XVII, poco a poco fueron perdiendo sus prerrogativas en favor de nuevas instituciones.
En 1714 se crearon en España cuatro ministerios o secretarías de despacho. El mundo colonial quedó a cargo de uno de ellos que se denominó Ministerio de Marina e Indias. Este heredó la mayoría de las atribuciones del Consejo de Indias como por ejemplo las de gobierno, hacienda, guerra, comercio y navegación, además de la facultad para nombrar a los funcionarios con responsabilidades políticas en las colonias hispanoamericanas. El Consejo de Indias quedó educido a la asesoría del monarca y a la materia judicial y, despojado de sus principales poderes, vegetó casi sin destino hasta su definitiva abolición en 1834.
La Casa de Contratación, por otra parte, tampoco se libró del reformismo borbónico. En 1717 fue trasladada a Cádiz lo que en la práctica significó el fin de la supremacía de la ciudad de Sevilla en los asuntos comerciales. Más adelante, con la promulgación del decreto de reglamentación del libre comercio de 1788, la Casa perdió su razón de ser y fue eliminada tras 285 años de funcionamiento.
Pero la gran innovación borbónica fue el establecimiento de las intendencias de origen francés. En las ordenanzas del 13 de octubre de 1749 se definió al intendente como magistrado cuya misión era incrementar la agricultura, fomentar el comercio, activar la industria, estimular la minería y lograr, por todos los medios, "la felicidad de los vasallos indianos". El intendente reemplazó a los antiguos gobernadores y los subdelegados a los corregidores. En tanto, el virrey conservó sus facultades y pasó a denominarse superintendente.
El cometido principal del intendente será el de terminar el fraude fiscal de contribuyentes y funcionarios, para transformar la recaudación de impuestos en un proceso honrado y eficiente. En virtud de ello, en cada provincia el intendente será el responsable de los asuntos fiscales y rendirá cuentas al superintendente de la capital virreinal quien, a su vez, lo hará al Ministro de Indias de Madrid.
Esta nueva estructura se implantó de modo experimental en Cuba (1764) y más adelante en todos los virreinatos. Para 1803 el sistema estaba vigente en la casi totalidad de la América española con doce intendencias en Nueva España, cinco en Guatemala, una en Cuba, una en Puerto Rico, cinco en Nueva Granada, una en Venezuela, nueve en Perú, ocho en el Río de la Plata y dos en Chile
Si bien la recaudación de impuestos mejoró notablemente y el funcionamiento administrativo se agilizó en ultramar, las reformas borbónicas no alcanzaron a rendir los frutos deseados por la monarquía, debido al estallido de las guerras de emancipación americanas en la primera década del siglo XIX.
Las reformas introducidas por los Borbones, una vez finalizada la guerra de sucesión, modificaron sustancialmente la estructura administrativa encargada de los asuntos americanos. La intención de los reyes de la nueva dinastía era básicamente la de unificar y administrar todo el territorio perteneciente a sus dominios europeos y ultramarinos a través de organismos centralizados, encabezados por personas de su exclusiva confianza.
Para obtener un diagnóstico de la realidad americana, a lo largo del siglo XVIII se enviaron a las Indias una serie de funcionarios a realizar las denominadas visitas. Sus informes constituyeron la base de las reformas implementadas. Una mención especial merecen el rey Carlos III (1759-1788) y sus principales colaboradores, entre los cuales destacan el conde de Florida blanca y José de Gálvez.
Los organismos peninsulares que habían regulado las relaciones entre España y sus colonias entre los siglos XVI y XVII, poco a poco fueron perdiendo sus prerrogativas en favor de nuevas instituciones.
En 1714 se crearon en España cuatro ministerios o secretarías de despacho. El mundo colonial quedó a cargo de uno de ellos que se denominó Ministerio de Marina e Indias. Este heredó la mayoría de las atribuciones del Consejo de Indias como por ejemplo las de gobierno, hacienda, guerra, comercio y navegación, además de la facultad para nombrar a los funcionarios con responsabilidades políticas en las colonias hispanoamericanas. El Consejo de Indias quedó reducido a la asesoría del monarca y a la materia judicial y, despojado de sus principales poderes, vegetó casi sin destino hasta su definitiva abolición en 1834.
La Casa de Contratación, por otra parte, tampoco se libró del reformismo borbónico. En 1717 fue trasladada a Cádiz lo que en la práctica significó el fin de la supremacía de la ciudad de Sevilla en los asuntos comerciales. Más adelante, con la promulgación del decreto de reglamentación del libre comercio de 1788, la Casa perdió su razón de ser y fue eliminada tras 285 años de funcionamiento.
Pero la gran innovación borbónica fue el establecimiento de las intendencias de origen francés. En las ordenanzas del 13 de octubre de 1749 se definió al intendente como magistrado cuya misión era incrementar la agricultura, fomentar el comercio, activar la industria, estimular la minería y lograr, por todos los medios, "la felicidad de los vasallos indianos". El intendente reemplazó a los antiguos gobernadores y los subdelegados a los corregidores. En tanto, el virrey conservó sus facultades y pasó a denominarse superintendente.
El cometido principal del intendente será el de terminar con el fraude fiscal de contribuyentes y funcionarios, para transformar la recaudación de impuestos en un proceso honrado y eficiente. En virtud de ello, en cada provincia el intendente será el responsable de los asuntos fiscales y rendirá cuentas al superintendente de la capital virreinal quien, a su vez, lo hará al Ministro de Indias de Madrid.
Esta nueva estructura se implantó de modo experimental en Cuba (1764) y más adelante en todos los virreinatos. Para 1803 el sistema estaba vigente en la casi totalidad de la América española con doce intendencias en Nueva España, cinco en Guatemala, una en Cuba, una en Puerto Rico, cinco en Nueva Granada, una en Venezuela, nueve en Perú, ocho en el Río de la Plata y dos en Chile
Si bien la recaudación de impuestos mejoró notablemente y el funcionamiento administrativo se agilizó en ultramar, las reformas borbónicas no alcanzaron a rendir los frutos deseados por la monarquía, debido al estallido de las guerras de emancipación americanas en la primera década del siglo XIX.
La reforma del sistema judicial se debió al deseo de los monarcas de erradicar la corrupción y la incompetencia en las Audiencias americanas, de reforzar la autoridad de la corona a costa del fuero eclesiástico y, por último, de mejorar la calidad y honradez de la administración de justicia, especialmente en las regiones de mayor población indígena.
Para cumplir los objetivos mencionados, la corona terminó con la designación de criollos para los cargos en las Audiencias y además agregó un regente, proveniente de España, que informaría al ministro de Indias de las resoluciones más importantes. Estas medidas pretendían generar una burocracia judicial más eficaz y, sobre todo, independiente de la sociedad colonial y los intereses locales.
La modernización de la justicia implicó también un perfeccionamiento de las técnicas administrativas, vale decir, la buena letra, ordenada contabilidad e información expedita a los superiores.
X La canción del guerrero Inca
"Canción de guerra de los Incas" de su piel haremos un tambor
Beberemos en el cráneo del traidor
y con sus dientes haremos un collar.
De sus huesos haremos flautas,
RESUMEN DE LO MAS IMPORTANTE.
Desde un comienzo, España decidió centralizar todos los asuntos relacionados con sus colonias.
En la cúspide de la jerarquía político-administrativa estaba el Rey, quien era asesorado por el Consejo de Indias, organismo que había sido creado en Sevilla en 1511. También, actuaba como legislador y tenía el carácter de tribunal supremo de justicia.
De acuerdo a los principios mercantilistas imperantes en la época, la riqueza de las naciones se medía por la acumulación de metales preciosos. Para estos efectos, España creó la llamada Casa de Contratación, encargada de regir el comercio con las Indias.
El Gobernador
En la Capitanía General de Chile, la más alta autoridad era el Gobernador, quien ejercía también funciones militares; de ahí que fuese designado Capitán General. Además, presidía la Real Audiencia en su calidad de Presidente. Era designado por el propio monarca o el virrey del Perú y duraba entre cinco o seis años en el ejercicio de su cargo.
La Real Audiencia
Era el máximo tribunal de justicia civil y criminal; asimismo actuaba como organismo asesor del gobernador. Estaba compuesto por varios jueces y oidores.
Tanto los gobernadores como los miembros de la Real Audiencia eran españoles y gozaban de especial consideración. Sin embargo, ellos debían cumplir con las siguientes exigencias:
· Prohibición de mantener negocios en la ciudad.
· Prohibición de contraer matrimonio con habitantes del lugar.
· Obligación de responder al Juicio de Residencia, que se realizaba una vez finalizado el cargo y que consistía en someterse a una investigación para establecer si había abusado o no de su autoridad.
El Cabildo
Era el órgano administrativo de las ciudades. Para pertenecer a él, había que ser vecino o encomendero. Se trataba del único organismo de gobierno en que estuvieron representados los criollos.
Entre sus funciones se contaban: ser tribunal de justicia en primera instancia, organizar el ejército vecinal, fijar los precios y aranceles de bienes y servicios, decidir la cantidad de personas que podía ejercer un determinado oficio, velar por la seguridad de las calles, aseo, ornato y alumbrado, y mantener escuelas de primeras letras.
Las zonas rurales del territorio de una ciudad estaban a cargo de un corregidor, quien -además del ejercicio de la justicia- debía preocuparse del bienestar de los indígenas, especialmente los encomendados.
MAPA CONCEPTUAL DE LA ORGANIZACIÓN COLONIAL.
MAPA DE LOS VIRREINATOS
BIBLIOGRAFÍA
El material para realizar este trabajo, fue extraído de las siguientes fuentes de información:
Internet:
· Buscador Google (www.google.com)
· Icarito, “la enciclopedia Virtual” (www.icarito.cl)
· Buscador Altavista (www.altavista.com)
· Ayuda tareas “El rincón del vago” (www.rincóndelvago.com)
Otras enciclopedias y libros:
· Enciclopedia Microsoft Encarta 2000 y vínculos web sugeridos en esta misma
· Manual de Historia de Chile “Francisco Frías Valenzuela”
· CD facilitado por el profesor
CONCLUSIÓN
Cuando nos dijo que trabajo teníamos que hacer, nos dijimos, ¿Cómo tan fácil? ¿Copia y pegar de un programa?. Pensamos, no puede ser!, Es un regalo, nos dijimos el “tío” no se merece revisar un trabajo tan fome, que ya lo había visto un montón de veces de su CD, así que buscamos en otras fuentes y combinamos la información que obtuvimos externamente con la que teníamos en el CD, y con todo eso hemos hecho este hermosos trabajo digno de un PREPARADO PROFESOR como usted.
Cada trabajo se distingue por la particular creatividad de cada persona, en este trabajo cada una de sus integrantes entregó todo de sí para estructurarlo. Marcela quien puso todos sus conocimientos tecnológicos en buscar información tanto en internet como en “el CD”, Angela con sus libros, los cuales sirvieron para reforzar toda la información que obtuvimos gracias a la “tecnología”, y Alejandra que puso en práctica todos sus conocimientos sobre el tema, y algunos libros que terminaron de completar la maravillosa combinación, de libros y tecnología, ricos en información y datos importantes que obviamente nos ayudaron a obtener lo que hoy presentamos.
Con este trabajo hemos aprendido que la administración era demasiado regularizada, los mandos se contradecían, es decir, como 3 tenían función parecida. Mientras hacíamos el trabajo conocimos los cargos más intensamente y nos fue más fácil diferenciarlos entre sí. Sin duda el que más nos llamó la atención fue el “Alférez”, quien era el encargado de guardar el estandarte de la ciudad, quizás en esos tiempos era muy importante el estandarte y por ello se necesitaba una persona de seleccionadas características que se encargara de guardarlo, pero a nosotras nos pareció muy “chistoso”.Nos dimos cuenta que tomándole el gustito a su ramo es muy importante, ya que así podemos saber muchas cosas de nuestros antepasados. No podríamos dejar pasar esta oportunidad para decirle (no por ser “pateras” ni por conseguir una mejor calificación), pero es uno de aquellos pocos profesores que llega “extraordinariamente” preparado a la clases, Ud. y sus documentos, chiste, guías y pequeños detalles, hace que para nosotros la clase de historia no sea un “Cátedra” como en otros casos, si no todo lo contrario, una clase ansiosamente esperada. Muchas felicitaciones profesor.


Más que las antiguas universidades, más que la nueva hispalense, pudo influir en la mentalidad española del siglo XVI la singular institución llamada Casa de la Contratación, que participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de Ministerio de Indias. No se comprende que habitualmente se historie la cultura española sin mencionar este único foco de ciencia positiva existente en nuestro pais.
La Casa de Contratación, que Pedro Mártir de Anglería llamaba con más propiedad la Casa del Océano, fue creada por Real Cédula de 14 de Enero de 1503, disponiéndose su instalación en los Atarazanas, si bien por otra Cédula de Junio del mismo año se mandó establecer en el Alcázar de Sevilla. Su denominación oficial era Casa y Audiencia de Indias
Por Cédula de 6 de Agosto del mismo año, se creó la enseñanza náutica, encomendada a Pilotos Mayores de la Casa. A mediados de siglo, se encargó la dicha enseñanza a Catedráticos de Cosmografía.
Las plazas de Piloto Mayor y de los profesores de Cosmografía se proveían mediante oposición. La misión peculiar del Piloto Mayor consistía en examinar e inspeccionar la enseñanza de la Cosmografía y la construcción de instrumentos, así como en aprobar las cartas de marear, función en que auxiliaban su labor los cosmógrafos de la Casa.
Piloto Mayor de esta casa fue el famoso Américo Vespucio, nombrado en 1508. La cédula real por la que los reyes le nombran piloto mayor expresa las quejas por la falta de conocimientos, de fundamento y de desconocimiento del uso del astrolabio y el cuadrante por parte de los pilotos. En la misma cédula se expresa la necesidad que se desea cubrir de instruir a los mismos, de unir teoría y práctica y de proveer de instrumentos de navegación. Además, sería Vespucio quien valorase y aprobase la facultad a cada piloto.
Estableciéronse cátedras de Matemáticas, materia desdeñada en las Universidades; Cosmografía, Astronomía, Cartografía, Hidrografía e incluso de Artillería, servidas por profesores españoles y, a veces, por extranjeros, como el inglés Sebastián Cabbott. Las clases eran teorico-prácticas y había de darse una lección cada día, siendo obligatoria la asistencia de los que solicitaban examen.
Compendio de la arte de navegar, de Rodrigo Çamorano, catedrático de Cosmografía en la Casa de Contratación de Sevilla
El personal de la Casa prestaba a las expediciones con sus conocimientos y estudios un inmenso servicio en tiempos en que aún no había mapas ni cartas marítimas de las regiones recién exploradas y los instrumentos de observación eran toscos e imperfectos. Por esto se requerían grandes conocimientos para el cargo de piloto, sobre todo en Astronomía y Cosmografía.
A los profesores de la Casa se les encomendó la formación de cartas marítimas. Allí se dibujó la primera Carta geográfica del Nuevo Mundo, y cuenta Angleria que él y el Arzobispo de Burgos visitaron la Casa y tuvieron «en la mano muchos Indicadores (Cartas-Mapas) de estas cosas; una esfera sólida del mundo con estos descubrimientos y muchos pergaminos que los marinos llaman Cartas de marear».
Poco a poco, la Cartografía se fue haciendo totalmente científica. Desde Andrés de Morales o Américo Vespucio, pasando por el más teórico Alonso de Santa Cruz y llegando a Jerónimo de Chaves y Juan López de Velasco, la calidad de los mapas fue siempre en aumento. La alta excelencia teórica fue lo que llevó a crear en el año 1552 la cátedra de Cosmografía, recayendo en el citado Jerónimo de Chaves.
Casi todas las obras compuestas por el personal de la Casa se traducían en el mismo año de su publicación al latín, francés, inglés, alemán y flamenco. Gracias a la Casa de la Contratación no andábamos rezagados del movimiento científico de los centros europeos.
Carta de López de Velasco, 1570
Figuran entre las expediciones debidas a la Casa, la accidentada dirigida por Juan de la Cosa para el reconocimiento de la costa de Venezuela, la de Alonso de Hojeda, la de Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís. La de Juan de la Cosa al continente, la trágica de Nicuesa, la organizada para Tierra Firme; la de Solís al Pacífico y a la Especiería; el primer viaje alrededor del mundo bajo la dirección de Magallanes, asesorado por los pilotos de la Casa Rodríguez Mafra y Rodríguez Serrano; en fin, la enviada a las costas de Cumana llevando al frente a Bartolomé de las Casas, la cual se componía sólo de labradores, y conducía en extraordinaria cantidad herramientas, semillas y plantas vivas, únicas armas que concebía el futuro dominico para colonizar.
Los expedicionarios, al regresar a Sevilla, debían, ante todo, rendir cuentas a la Casa de Contratación de los descubrimientos realizados y los éxitos conseguidos. La Casa consignaba en mapas, que fueron, no sólo los primeros, sino por largo tiempo los únicos, los resultados de las expediciones.
Se conservan en Italia dos hermosas cartas españolas, evidentemente sevillanas, del litoral atlántico del Nuevo Mundo y el Canal de Magallanes, fechada una de ellas en 1512, las cuales pertenecieron, respectivamente, a los dos Cardenales, Juan de Salviati y Baltasar de Castiglione, que con los respectivos cargos de Legado y de Embajador de Clemente VII, asistieron el año de 1526 a las bodas de Carlos V, celebradas en Sevilla. También es sevillana la carta anónima, conservada en la Biblioteca Real de Turín. Son muy notables las de Chaves, de Zamorano y de Pedro de Medina, incluida la última en su obra «De las Grandezas y Cosas memorables de España» (1548).
El de Torreño, pergamino de grandes dimensiones, con trazos en oro y colores, representando ciudades, bajeles y príncipes, se debe considerar el primer mapamundi algo completo que se haya dibujado. Aunque no se conserva entero, basta la parte subsistente para que Harrise, en sus «Estudios Geográficos», le haya llamado magnificent.
Entrada al Cuarto del Almirante, en el Patio de la Montería del Alcázar sevillano, único vestigio de lo que fué la Casa de la Contratación de Sevilla.
Además de estas empresas de exploración, se organizaron por la Institución otras encaminadas a llevar a América lo más útil de la fauna y de la flora hispana. En sus naves se envió el trigo, el centeno, la cebada y otros cereales; plantas aromáticas y medicinales; caña de azúcar; árboles frutales de Andalucía, como el naranjo, el limonero; numerosas estacas de olivo compradas en Olivares, y desde Sevilla, en la segunda mitad del siglo XVI, se mandaron a Italia algunos ejemplares de papas o patatas procedentes del Perú. No menos contribuyó a enriquecer la fauna americana, que carecía de animales mansos propios para rediles, establos o cuadras, con el envío de caballos, asnos, vacas, cabras, carneros, ovejas, y, por iniciativa del Tesorero de la Casa, se inició en La Española la aclimatación del gusano de seda.



"Todos los oficios de las Indias, así de Gobierno, como de Justicia, y Hacienda y otros cualquiera de paz y de guerra, en mar, y en tierra, perpetuos o temporales, sean a provisión del Rey; en la forma que hasta ahora se ha dado; y los que no proveyere, los provean los Virreyes y Presidentes, que tuvieren el gobierno, en sus provincias...".

FELIPE III
Las autoridades del gobierno colonial pueden ser consideradas de dos tipos. Las Peninsulares, aquellas que tenían su sede en España y las de Ultramar, las que estaban asentadas en América.
Autoridades Peninsulares:
El Rey: Desde el inicio de la época de la conquista, el monarca castellano gozaba de un poder absoluto y sus decisiones eran inapelables. Esto ocurre toda vez que la financiación del proyecto de conquista de América es llevada a cabo por la Corona de Castilla-León. La Corona de Aragón no tuvo mayor participación en la empresa. Durante el reinado del Rey Emperador CARLOS (I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico) operó la fusión entre ambos reinos. El Rey nombraba a los ministros civiles, militares, religiosos a todo lo largo de sus dominios hispánicos.
El Consejo de Indias: Originalmente existía en España una sección del Consejo de Castilla, que atendía los asuntos coloniales. El 1 de agosto de 1524 se convirtió en un organismo autónomo, el cual fue reorganizado en 1542. Esta agencia tenía la administración de todos los asuntos civiles, militares, eclesiásticos y mercantiles de las colonias españolas. Estaba conformado por un Gran Canciller o Presidente, un Teniente del Gran Canciller, ocho Consejeros Letrados, un Fiscal, dos Secretarios, tres relatores, un Escribano de Cámara de Justicia, un Tasador de Procesos y un Abogado Procurador de Pobres. Al Consejo de Indias le correspondía todo lo relacionado al gobierno y administración colonial, ejerciendo funciones legislativas, financieras, judiciales y de coordinación eclesiástica. En el año 1600 se conformó una Junta de Guerra de Indias, encargada de los asuntos militares y navales, la cual era integrada por miembros del Consejo de Indias y del Consejo de Guerra de Castilla. En 1714 se creó la Secretaría de Marina e Indias, la cual asumió funciones en el área de Guerra, Navegación, Comercio, Hacienda, la designación de todos los funcionarios, incluyendo los del Consejo de Indias y la casa de Contratación. A finales del siglo XVIII se creó una Secretaría de Indias con funciones jurisdiccionales, patronato civil y eclesiástico. El Consejo de Indias fue suprimido por las Cortes de Cádiz en 1812 y abolido finalmente en 1834.
La Casa de Contratación: El 20 de enero de 1503 se fundó la Casa de Contratación, que tuvo su sede en Sevilla. La misma tenía como misión, regular el comercio entre España y las colonias americanas. Posteriormente se le confirió atribuciones políticas, judiciales (jurisdicción civil y penal en el área mercantil), fiscal y eclesiásticas. Constituyó una gran fuente de conocimientos náuticos, geográficos, meteorológicos, botánicos, zoológicos, étnicos y sociales en razón de las "Relaciones" que los descubridores, conquistadores y gobernantes le remitían. Con la creación del Supremo Consejo de Indias, la Casa de Contratación quedó como uno de sus departamentos, siendo trasladada en 1772 a Cádiz. Fue suprimida en 1790.
Autoridades de Ultramar:
Los Virreyes. De acuerdo a los términos de las Capitulaciones de Santa Fe, CRISTOBAL COLON fue el primer Virrey de los territorios por él descubiertos, teniendo su asiento en La Española. No obstante, el desarrollo de esta institución es posterior. La figura es originada de la lugartenencia del monarca sobre determinados territorios bajo el control de la Corona de Aragón. Estos actuaban en nombre y representación del Rey, ejerciendo funciones que normalmente se consideraban de competencia exclusiva del mismo. El primer Virreinato, en el sentido estricto, fue el de Nueva España, el cual comprendía la parte de Norte América colonizada por España, la América Central con exclusión de Panamá. Posteriormente se crea el Virreinato de Lima, que abarcaba desde Panamá y hasta Sur América. De este, se segrega el Virreinato de Nueva Granada y el del Río de la Plata. El poder del Virrey, no era absoluto, puesto que estaba sometido a la figura del Real Acuerdo (reunión del Virrey y los Oidores para casos urgentes y graves); la temporalidad del cargo y el juicio de residencia. Los siguientes fueron los Virreinatos establecidos en Hispanoamérica:
Nueva España
1535
Lima
1542
Nueva Granada
1718
Río de la Plata
1776
Las Audiencias Reales: Tribunales con funciones políticas, administrativas y judiciales. Antes de la creación de las Presidencias y Virreinatos, esta entidad ejerció funciones gubernativas importantes. Con la creación de otras instituciones, no perdió la totalidad de sus poderes, manteniendo la facultad de organizar y proteger a los indígenas, conocer de las apelaciones aquellas causas decididas por el Virreyes y Gobernadores, y el poder de nombrar jueces pesquisidores. De igual forma, ejerció poderes ejecutivos en ausencia o falta del Virrey. Este funcionario presidía la Audiencia de la Capital Virreinal. Las funciones jurisdiccionales de la audiencia, consistían en ser el tribunal de mayor jerarquía de sus respectivos distritos, conocía en primera instancia los casos civiles y criminales. Sus fallos eran inapelables en materia penal, mientras que en la civil, había la posibilidad de apelar ante el Consejo de Indias cuando la cuantía era superior a diez mil pesos oro. De igual forma, conocía sobre las acusaciones de funcionarios subalternos y actuaba como tribunal de segunda instancia en sentencias proferidas por los Corregidores, Alcaldes y Cabildos. En cuanto a la figura del Virrey o del Presidente, la Real Audiencia actuó como asesora y vigilante de su conducta. La misma estaba compuesta de un Presidente, Oidores que actuaban como jueces, Fiscales, Alguacil Mayor, Relatores, Escribanos, Receptores y Procuradores. Dentro del continente americano, funcionaron las siguientes Audiencias:
Santo Domingo
1513
México (Nueva España)
1527
Panamá (Tierra Firme)
1535
Lima (Los Reyes)
1542
Guatemala (Los Confines)
1543
Guadalajara (Nueva Galicia)
1548
Santafé de Bogotá (Nuevo Reino de Granada)
1549
Charcas (De la Plata)
1551
San Francisco de Quito
1563
Chile
1565
Cuzco
1573
Buenos Aires
1661
Caracas
1777

La Presidencia: La Presidencia dependió del Virreinato. Donde existía una Audiencia (que no fuera la sede del Virrey), se nombraba un Presidente, el cual contaba con poderes gubernativos. Este funcionario, en su calidad de miembro de la Audiencia, tenía facultad jurisdiccional.
Capitanes Generales: Esta figura, en realidad fue de carácter militar. No obstante, ejerció funciones en cuestiones relacionadas con la guerra y presidios (cuando estas eran fortalezas). Sus decisiones admitían apelación ante la Junta de Guerra de Indias, y al suprimirse esta, ante la Audiencias. La Corona eventualmente ordenó la unificación de los títulos con el de Virrey, Presidente o Gobernador. En consecuencia, por ejemplo, el Virrey era Gobernador, Capitán General y Presidente de la Audiencia de la sede del Virreinato. Estos territorios mantuvieron la forma de Capitanías Generales:
Guatemala
1544
Caracas
1773
Chile
1778
Cuba
1795
Gobernadores: Durante los primeros años de la conquista española sobre el continente americano, la figura del Gobernador fue la principal y la más amplia. Con el nombramiento de PEDRO ARIAS DE AVILA en 1513, prácticamente hubo una sola gobernación en el Continente. En este momento, se otorgaba la gobernación al jefe de una expedición en virtud de Capitulación efectuada con la Corona. A medida que se iban descubriendo nuevos territorios, iba mermando las atribuciones de los gobernadores, a fin de acrecentar las de otras instituciones gubernamentales. Posteriormente, era designado por el Rey sobre la base de candidatos propuestos por el Consejo de Indias. El Gobernador contaba con la ayuda de un funcionario designado por él, con el título de Teniente Gobernador. En cada cabecera de provincia, era designado un Teniente Gobernador.
La Real Hacienda: Dentro de la Real Hacienda, existían los siguientes funcionarios:

Tesorero: Atendía la percepción de los ingresos provenientes de los impuestos (el del siete y medio por ciento, almojarifazgo, avaliación) productos de los monopolios (salinas, fundición del oro y plata), el diezmo (además de ordenar las cosas necesarias al culto), granjerías, labranzas y estancias del rey. De igual forma, efectuaba los pagos de los funcionarios y demás gastos públicos. Supervisaba el cobro del quinto y demás derechos de la Corona.

Contador: Tomaba las cuentas, ordenaba los pagos y libramientos.

Factor: Era una especie de almacenista, por lo que recibía géneros llegados de la península para contratar, comerciar. El producto de sus ventas, era entregado al Tesorero.

Veedor: Se le encomendaba la vigilancia de las fundiciones de oro y plata, las cuales se hacían en su presencia y en un lugar destinado para ello.

Los Cabildos: Los Cabildos americanos fueron estructurados siguiendo el patrón de los cabildos españoles. Eran las unidades del gobierno local. Les correspondían funciones de exacción y distribución de las rentas y tributos reales y tierras, la imposición de los gravámenes municipales, la organización y reclutamiento de la policía urbana, la administración del poblado, el cuidado de los abastos y del pósito (depósitos de trigo), lo referente a las cárceles, hospitales, obras públicas y el ornato urbano. Existían dos tipos de Cabildos: el ordinario que era el que se reunía habitualmente; y el Cabildo abierto que se convocaba en momentos de extrema gravedad, donde participaban todos los vecinos. El Cabildo de Panamá fue establecido en 1521 siendo el sucesor del que funcionó en Santa María de La Antigua del Darién. Estaba conformado por los siguientes funcionarios:

Regidores: Entre sus funciones, se encontraba todo lo relacionado con el abasto y junto con los Alcaldes, intervenían en las obras públicas. Para la época de FELIPE II estos cargos fueron puestos en venta. Cuando a Panamá se le concedió el título de Ciudad, se le otorgó un escudo de armas. Por gracia real, sus regidores tuvieron el privilegio de llamarse "Veinticuatro" como los de Sevilla y Córdoba.

Alcaldes: Existían dos Alcaldes Ordinarios. Juzgaban en primera instancia y presidían el Cabildo en ausencia del Gobernador. Eran electos el 1 de enero de cada año.

Alférez: Era el que portaba el pendón durante los actos solemnes. Tenía derecho a voz y voto en el Cabildo. El pendón de la ciudad de Panamá tenía el escudo de armas de la ciudad entre las imágenes de Nuestra Señora de La Antigua y de San PEDRO Mártir.

Alcaldes de Hermandad: Eran funcionarios encargados de la persecución de los malhechores y no tenían jurisdicción alguna, por lo que estaban sometidos a los Alcaldes Ordinarios. Solo efectuaban las averiguaciones de los hechos, remitiendo los casos al conocimiento de los Alcaldes Ordinarios.

Fieles Ejecutores: Eran funcionarios que estaban a cargo de los aranceles, tutelaban los almacenes de cereales, el control de precios y otros asuntos. Eran electos el 1 de enero de cada año.

Procurador: Representaba y defendía los intereses del Cabildo. Era electo el 1 de enero de cada año.

Escribano Público: Ejercía las funciones notariales y era el encargado de dar fe de todos los actos legales dentro de la respectiva jurisdicción. No era funcionario del Cabildo, sino que era nombrado por la Corona.

Alguaciles: Eran los encargados de los asuntos de justicia y seguridad pública. Eran los jefes de la policía local.

Depositario General: Custodiaba los bienes de personas sometidas a procesos judiciales o de difuntos.